FILOSOFIA

Forjando la mente del Karateka

El karate no es un juego de puntos, peleas por categorías de peso o exhibiciones de espectáculo. Es un arte marcial y estilo de vida que entrena a un practicante a ser pacífico; pero si el conflicto es inevitable, el verdadero karate dicta que se derribe a un oponente con un solo golpe.

 

Tal acción requiere fuerza, velocidad, enfoque y control. Pero estos aspectos físicos son sólo una parte de la práctica; son solo el vehículo, más no la meta.

Es cierto que el karate se basa en el Bushido.

En el verdadero karate, el cuerpo, la mente y el espíritu, deben ser desarrollarlos de forma simultánea por el practicante.

A través de kihon, kumite y kata aprendemos a controlar nuestros movimientos; pero lo más importante, aprendemos a ceder el control también. Podemos realizar las técnicas sin pensar en ellas, y seguir centrados sin tener que concentrarnos en una sola cosa. En esencia, el cuerpo recuerda cómo moverse y la mente recuerda cómo enmudecer.

Esta unidad armoniosa de la mente y el cuerpo es intensamente poderosa. Incluso la mayor fuerza física y destreza no son rival para el poder de la integridad.

El resultado del verdadero Karate es una acción natural, sin esfuerzo, y la confianza, la humildad, la apertura y la paz sólo es posible a través de una perfecta unidad de mente y cuerpo. Esta es la enseñanza central del Zen, la base de Bushido, y la filosofía de Karate de la JKA.

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